Dietas milagro ¿Realmente efectivas?

Verse bien, o mantener un buen peso corporal, es de interés para hombres y mujeres. Para conseguir tales fines, no son pocos los que recurren a métodos no adecuados, como las “dietas milagro”, que prometen resultados rápidos y sorprendentes, pero comprometiendo negativamente la salud.

Dietas milagro ¿Realmente efectivas? 

Conoce como funcionan y los riesgos que implican para la salud

Verse bien, o mantener un buen peso corporal, es de interés para hombres y mujeres. Para conseguir tales fines, no son pocos los que recurren a métodos no adecuados, como las “dietas milagro”, que prometen resultados rápidos y sorprendentes, pero comprometiendo negativamente la salud.

Dietas basadas en el consumo de un solo alimento

Ese alimento debe consumirse en cada tiempo de comida, mientras se restringen otras fuentes, como son los carbohidratos o las proteínas. Al ser una dieta monótona, es desequilibrada, y en consecuencia, causante de trastornos digestivos y desnutrición.

Se caracterizan por fomentar el consumo de un alimento específico, al que se le atribuyen propiedades que favorecen la pérdida de peso. De a cuerdo a dicho alimento, del que se exageran sus beneficios, la dieta recibe su nombre; por ejemplo, la dieta de la alcachofa, de la piña, de la toronja o del nopal.

Dietas a base de carbohidratos

Éstas limitan el consumo de carnes, pescados, huevos, lácteos y sus derivados, y cualquier fuente de grasas, lo que causa deficiencia de ácidos grasos esenciales, vitaminas como la A, D, E y K, y proteínas. Y como presentan un exceso de fibra, provoca que los nutrimentos no se absorban correctamente y haya malestares intestinales.

Como sucede, por ejemplo, con la dieta Detox, cuyo principio es la desintoxicación a través del consumo de jugos de fruta y verduras, exclusivamente durante una semana. La ingesta de energía diaria es muy deficiente, de unas 1,000 kcal. O la dieta de la piña, que indica su consumo por 7 días, en los 3 tiempos de comida, acompañada de cierta porción de proteína y baja en carbohidratos.

Dietas bajas en carbohidratos

En éstas se promueve la ingesta de alimentos ricos en grasa, como carnes de todo tipo, y demás fuentes de proteína con grasa, evitando o limitando cereales, pastas, panes, leguminosas, vegetales y fruta.

El problema que conlleva su consumo, es que como no implica un aporte adecuado de carbohidratos, no hay suficiente energía, provocando mareos y fatiga; además de pérdida de proteína muscular y de líquidos, descalcificación e incremento de colesterol, que causa problemas cardiovasculares, entre otros.

Ejemplo de este tipo de dietas son: la dietas de las proteínas, en la que se recomiendan alimentos ricos en este nutrimento, pero con bajo o nulo consumo de carbohidratos y grasas. O la dieta disociada, en la que no se deben hacer ciertas combinaciones entre alimentos, como mezclar leche con frutas o cereales, o carnes con vegetales.

Dietas hipoenergéticas

En éstas, el aporte de energía es my bajo, de menos de 1,200 kcal al día, resultando insuficiente lograr una nutrición correcta, ya que es complicado diseñar una dieta con el aporte adecuado de carbohidratos, proteínas y grasas. De ahí que cuando se consumen por largo tiempo, provocan desequilibrios y problemas de salud.

Dietas populares

Son las clásicas que se van pasando de boca en boca, porque le dio resultados a algún conocido, o la sugirió algún famoso.

Como la dieta de la luna, basada en la influencia que tienen las fases de ésta en el organismo. Implica un ayuno de 26 horas completas, según el cambio de las fases lunares, permitiéndose solo tomar líquidos, a fin de desintoxicarse. Si bien se pierde peso, es a partir de desgastar al organismo y hacer lento al metabolismo, lo que lleva al rebote.

O la dieta del grupos sanguíneo, diseñada por el médico Peter D’Adamo, que señala una alimentación para cada tipo de sangre, ya que cada uno está predispuesto a desarrollar ciertas enfermedades. El grupo O debe consumir una dieta rica en proteínas de origen animal y vegetales; el A, leguminosas, vegetales y cereales; el B solo carnes, y el AB la mezcla de ambos grupos.

Sin embargo, no hay evidencia científica  que respalde la relación del tipo de sangre con la pérdida de grasa. Además de que no hay una dieta equilibrada para ningún grupo, por lo que hay más pérdida de masa muscular, que de grasa corporal.

Consecuencias de su consumo

En cualquiera de los regímenes antes mencionados, sí se pierde peso, pero siendo más líquidos que grasa, por lo que el peso se recupera al volver a los hábitos acostumbrados.

Asimismo, en la mayoría de los casos, es la masa muscular el componente perdido más importante, debido al desequilibrio de nutrimentos, lo que hace lento al metabolismo y que el organismo pierda la capacidad de quemar energía, pues es el músculo la masa metabólicamente activa.

Finalmente, cuando se siguen por tiempos prolongados, causan fatiga, mareos, dolores de cabeza, señales de envejecimiento prematuro y problemas mayores, como anemia, desajustes hormonales y alteraciones estomacales, por mencionar solo algunos daños.

¡Cuida tu peso y forma física, sin arriesgar la salud!

Bajar de peso no es cosa de dejar de comer ni de hacer trucos, sino de aprender a comer bien, saludablemente.

 

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Colaboradora de Nutrition and Performance Center
Ced. Prof: 7161133 
Especialista en nutrición infantil y control de peso
Citas: 5803-9679

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